Permitidme que me presente. Soy un Psicólogo español, nacido en los años cincuenta en Madrid el día de su santo patrono (San Isidro) y que trabaja habitualmente con animales de experimentación (palomas). Vivo en Sevilla, ciudad que posee uno de los cosos taurinos más renombrados: la Real Maestranza de caballería.  Hace algún tiempo solía acudir a dicha plaza con ocasión de la feria de mi ciudad donde pude sentir la belleza plástica y la emoción de la lidia, así como contemplar  la sensibilidad estética de personas rudas y simples  de quien nadie hubiera sospechado el menor sentimiento estético.  No creo en los derechos de los animales, entre otras cosas porque el Derecho y la Ley son expresiones de reglas escritas que expresan una capacidad (la del lenguaje, la conducta gobernada por reglas…) que es genuina de nuestra especie.  Y carece de lógica  “colonizar” el ámbito de otras  con la habitual arrogancia de los humanos: ellos, los otros animales,  no reconocerían derechos a sus semejantes, por la sencilla razón de que su mundo es el mundo de las contingencias de reforzamiento y supervivencia. Un animal no humano ve al otro como posibilidad de supervivencia (depredador, comida…) o alguien con quien asociarse (simbiosis) o con quien hacer crecer la población de los propios genes (esa bendición de la evolución llamada sexo).  Por supuesto soy de los que piensan que es perfectamente legítimo y ético sacrificar a un animal de experimentación –aunque yo no lo haga- si de dicha investigación se colige un significativo avance en nuestro conocimiento del mundo que nos permita hacer de éste un lugar más habitable, erradicando enfermedades o promoviendo la salud humana. Que quieres que les diga…soy especista porque soy darwinista y conductista: no creo que naciera con ninguna misión ni fuera elegido para otra meta que la de sobrevivir y tratar de hacer crecer la población de mis genes….y para ello, siguiendo la lógica de todos los organismos, nada mejor que procurar la extensión y supervivencia de la propia especie (el altruismo interespecífico, no obstante, puede tener un alto significado adaptativo, dados los niveles de depredación del planeta alcanzados por el hombre). En mis relaciones con ellos, no me creo superior moralmente a los demás animales, con quienes comparto su misma lógica: ellos son para mi lo que yo para ellos, una ocasión para sobrevivir con más posibilidades.  Y aunque no escatimo sentimientos ni cariño con mis mascotas (zarita, willy, bimba como representantes de la Canis lupus familiaris y la gorda ejemplar de Felis silvestris catus) guardo mi amor de humano para las personas.

Con semejante bagaje, cincuentón, madrileño/sevillano, experimentador animal, y perteneciente a esa escasa minoría de españoles que ha acudido más de una vez a una corrida…y para colmo conductista….supongo que suponen ustedes que estaré en contra de la decisión tomada por el parlamento de Cataluña de prohibir en su ámbito territorial la fiesta de los toros.

Siento decepcionarles: me siento orgulloso de esa parte de España llamada Cataluña por la decisión adoptada por su parlamento, después de un debate ejemplar y ejemplarizante (a diferencia del bochornoso espectáculo insultante e intelectualmente plano que generalmente nos dan sus señorías en el parlamento nacional)

Los toros es una fiesta que puede llamarse hermosa…pero la belleza estética no justifica el poner en peligro una vida humana ni la crueldad infligida al toro. No por los derechos del toro, sino por la necesidad ética y moral (Kant dixit) de educar a las futuras generaciones en la sensibilidad ante el dolor ajeno, la muerte como espectáculo debería ir pasando a mejor vida. Se dice que el toro es cultura y es verdad: cultura arcaica, primitiva, ancestral….muy española. Un refinamiento de esas otrora nobles tradiciones como tirar cabras desde la torre de la iglesia, cortar las cabezas de desgraciados pollos previamente colgados de las patas de una cuerda,  lancear a un pobre toro perseguido a caballo o en 4×4 por el campo, encender antorchas en los cuernos del pacífico rumiante para hacerlo correr despavorido por las calles de la ciudad, tirar al mar una vaquilla desde el puerto mediterraneo…etc…etc…Prefiero que la cultura evolucione, que quieren que les diga, hacia unos parámetros más modernos, tolerantes, ecológicos, en donde la sensibilidad por el dolor de un simple perro abandonado a su suerte nos haga más humanos, más humanitarios. El amor a los animales no garantiza que su poseedor sea una persona cabal (sólo hay que ver la biografía de Hitler, uno de los primeros estadistas que dictaron leyes de defensa de los animales) pero el que se educa en la crueldad con las otras especies seguro que se desarrolla como un mal bicho (visitad el magnifico blog de GEVHA para encontrar evidencias científicas al respecto).

Finalmente no quiero sustraerme al debate identitario o nacionalista.  Para algunos (nacionalistas catalanes), Catalunya ha demostrado su superioridad moral ante la primitiva España. Para otros (el facherío cañí de siempre) los separatistas y radicales de Cataluña han prohibido los toros sólo para separarse aún mas del acerbo común de la indisoluble madre patria.

A los primeros les recomiendo que no vayan tan sobrados por la vida. Que está bien sentirse bien con uno mismo, tener altos niveles de autoestima pero que la soberbia grupal, el orgullo nacional, es el primer paso para el racismo y la xenofobia (¿recuerdan la idiotez bloguera del parlamentario catalán en relación a  los niños extremeños?). ¿Para cuando acabareis con esas otras tradiciones tan catalanas como poco edificantes como los   correbous, los bous embolats, y los capllaçats, tal como os pidió la plataforma Prou?. Finalmente sed inteligentes y no os creáis  ni pueblo elegido, ni el pueblo más laborioso, ni el más tolerante ni ese tipo de zarandajas…si sois más cultos y civilizados lo sois porque hace siglos que sois más ricos. Y eso se debe a muchas circunstancias históricas dentro de las que la propia idiosincrasia es efecto, no causa.

A los segundos, que quieren que les diga: estoy hasta los cojones de la España que sólo sabe poner los cojones como argumento. Si la patria con la que supuestamente tengo que identificarme es la que representan liberales como Esperanza Aguirre o señoritos como Javier Arenas…a uno le dan ganas de hacerse patriota finlandés, pues al menos mi nokia nunca me falla.  Soy español y no me gustan los toros, a los que considero un inculto espectáculo cruel. Soy español y no me conmueve la música militar, los tricornios, los pasodobles, Franco y tanto cura y tanto rezo.  Prefiero la España que ví a finales del siglo pasado en la playa de mangueta (Cádiz) en donde observé en directo la verdadera tolerancia y unión familiar: mientras la suegra preparaba la paella bajo una sombrilla con todo el ropaje propio de una suegra que se precie, su treintañera hija la ayudaba con su traje de pinche en pelota pikada (un minúsculo delantal por toda vestimenta) . Mientras se hacía el arroz, el marido de la señora jugaba con las raquetas portando un horroroso bañador meyba del tipo de los que usó Fraga en palomares cuando lo de la bomba atómica, mientras su yerno trataba de meterle un passing shot con la minga a la deriva de su despelote veraniego. ¡Eso si que es cultura patria señor Rajoy!, una tolerancia natural y genuinamente gaditana adobada de buenas dosis de cashondeo y un no tomarse a si mismos demasiado en serio. La misma de la Pepa gaditana de 1812, nuestra primera constitución democrática. Asi que déjense, mis queridos y rancios fachillas, de identificar a esta patria con los toros  como expresión máxima de la cultura nacional y vayan recordando más a esos otros antecedentes de liberalismo, cientifismo, respeto y ciudadanía…que también los hay. ¡Más Jovellanos, más Ramón y Cajal , más Unamuno  y menos Millan Astray!

De la crueldad, los toros y el ardor patrio
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11 pensamientos en “De la crueldad, los toros y el ardor patrio

  • 10/08/2010 a las 18:05
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    ¡Vaya argumentario de nivelazo intelectual en contra de la crueldad taurina y los nacionalismos de vía estrecha, sean españolistas o periféricos, amigo Benjumea!
    Pensaba poner algo en mi blog también a favor de la decisión del Parlamento catalán pero me has dejado abrumado con tanto razonamiento que comparto.
    Mejor pongo una entrada en mi blog, con enlace al tuyo, para que pase quien me entre y esté interesado.
    Saludos-

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  • 11/08/2010 a las 00:22
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    Yo sólo diré que, a diferencia del Sr. López, no estoy de acuerdo con la argumentación que se ha dado: hablar de la fiesta de los toros implica remover ideas como la de cultura o la religión, o temas como el derecho. Verdaderamente, exige un reflexión más profunda y de carácter filosófico.

    Y plantear el debate en los términos en lo que lo ha hecho el Sr. Benjumea es, a mi modo de ver, una reacción de poca estimación y que no atiende a la realidad de lo que somos.

    Recomendado: Los dioses olvidados. Caza, toros y filosofía de la religión, de Alfonso Tresguerres.
    http://www.helicon.es/pen/7848456.htm

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  • 12/08/2010 a las 16:21
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    En cuanto a los derechos de los animales no-humanos, hago mías las palabras del filósofo Jeremy Bentham: los animales no-humanos, aunque no tuviesen la capacidad de distinguir entre el bien y el mal si la tienen para sentir dolor y por lo tanto deberían tener derechos tan fundamentales como el derecho a la vida o el derecho a no ser esclavizados o el derecho a no ser torturados. Y, en todo caso Santiago, ¿qué hacemos con los discapacitados intelectuales o con los bebés, y tu argumentación sobre contingencias de reforzamiento y supervivencia?

    A mí también me gustaría un planeta más habitable, mejor, pero para todos, no sólo para los de mi especie e infligir dolor y tortura a cualquier ser vivo con la capacidad de sentir, me parece poco adaptativo. Creo que la supervivencia de la especie pasa por un código ético y moral que contemple el sufrimiento animal y el global del planeta. Utilizar todos los recursos de la naturaleza (incluyendo la aniquilación del resto de especies) no parece que nos esté conviniendo, ni a nosotros ni al planeta.

    ¿Amor de humano? Aquí me pierdo. Entiendo que a mí me quieras más que a Zarita (¡eso espero!) Entiendo que te doliera más perderme a mí que perder a Bimba (¿sí, no?) Pero dices que tu amor hacia ellas no es “de humano”. No lo entiendo. ¿De qué es? Yo adoro a Zara y quiero a Bimba con locura, y las adoro y las quiero con toda mi capacidad humana de amar, no tengo otra; claro que para mí no son “mascotas”, son dos perras con quienes comparto mi vida.

    En cuanto a que los toros sea una fiesta hermosa tendríamos que discutirlo ¿no te parece? En cualquier caso no comparto tu afirmación y está claro que no compartimos emociones estéticas.

    Y sobre el “problema catalán” no me extenderé, me da mucha pereza. Pero sí te diré que llevo ya muchos años viviendo en Andalucía y todavía hoy tengo que defenderme por ser catalana. No somos el pueblo elegido, ni el más tolerante ni demás zarandajas (sic) por supuesto, de hecho nos quedan muchas atrocidades con las que acabar como tú mencionas, pero al menos este pueblo, el pueblo catalán ha decidido a través de su parlamento dar un primer paso que abre la puerta al fin de esas otras terribles tradiciones. Y si la realidad de lo que somos según oj, atiende a torturar y dar muerte pública a una criatura inocente disfrazándolo de religión o cultura, me alegra pertenecer a un pueblo que empieza a atender a una realidad radicalmente opuesta.

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  • 17/08/2010 a las 10:14
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    #3 La Mala

    No he apuntado nada sobre los «derechos» porque Santiago parece no tener dudas acerca del tema: los animales no-humanos no son titulares de derechos. Derechos, lo que se dice derechos, sólo los tienen los seres humanos y ciertos entes que éstos crean. Si lo que usted quiere es proteger a los animales, eso no reclama reconocerles ni concederles derechos.

    Por cierto, establecer unos “derechos de los animales” iba a resultar disparatado, por de pronto porque no se puede aceptar un concepto de ‘animal’ completamente arbitrario, esto es: si los perros o los toros tienen derechos, ¿por qué no las moscas o las cucarachas?

    Los animales han de ser bien tratados porque la crueldad -que a su modo de ver y al del autor de este blog se emplea con el toro de lidia- es mala, no por ser éstos sean titulares de derechos. No todo lo que ha de hacerse responde a un derecho de alguien.

    Otros apuntes más: los toros son cultura (acrecentada y sobresaliente), no se disfrazan como tal. Otra cosa es que esté en contra de otras formas de cultura, pero en ningún caso son ‘naturaleza’.

    En mi anterior comentario recomendaba el libro Los dioses olvidados de Alfonso Tresguerres. Dejo unas líneas del prólogo, extraídas de la misma página a la que enlacé:

    «Bajo el rótulo Los dioses olvidados, Alfonso Tresguerres nos ofrece las líneas maestras de una penetrante teoría de la caza y del toreo. La caza y el toreo son cuestiones de principal importancia para la filosofía». «Gracias (a él) podrá decirse que la obligada teoría de la caza y del toreo, dentro de España, (…) ha logrado remontarse alcanzando un nivel tal que en todo caso hará intolerables a cualesquiera otros cursos de pensamiento sobre la caza y el toreo que discurran en niveles más bajos» (¡!).

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  • 09/09/2010 a las 05:24
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    Estoy bastante de acuerdo con todo excepto en que los catalanes seamos más ricos. Somos más ricos en obligaciones, impuestos, stress e insultos. Tener más o menos dinero en la butxaca no significa, ni justifica, ni conduce a un estado más civilizado. El poco o mucho nivel socioeconómico, creo yo, no tiene relación con los hábitos y las costumbres de la gente (al menos directamente) Un ejemplo: analicé las fotos del encierro de Galápagos-Guadalajara y a mi esta gente no me parecen unos muertos de hambre. Los quads, lasmotos de trial y los todoterrenos no salen de la nada. Y los vehículos de segunda mano que usan para perseguir al toro mientras el audi lo tienen en el parking, tampoco. En una de las fotos se puede apreciar toda una hilera de bonitos adosados. Y si «paseas» por el pueblo con Google Maps nada parece indicar que los galapullensis estos sean gente que viven con rentas percápitas del tercer mundo. Y sin embargo son los más salvajes de España. salu2!

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  • 09/09/2010 a las 05:33
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    Sobre gustos no hay nada escrito, y sobre mal gusto, menos. A mi las corridas de toros no me parecen un espectáculo estéticamente brillante, sino todo lo contrario. Aún excluyendo el martirio y la sangre, la estética taurina es esencialmente hortera, de un gusto naïf trasnochado, churrigueresacamente pesadas a la vista y, en suma, propias del gusto de gente megalómana con delirios de grandeza. Incluso el arte que le ponen los modernos cartelistas es como tirar el ‘buen gusto’ a la basura, porque no hay nada más inútil que desperdiciar el talento para promocionar la basura. Los toros se resumen en una palabra que alguien inventó en mi blog hace tiempo: NADISMO. Son la esencia misma de la NADA. Y sabido es que no hay nada más inútil que describir aquello que no existe.

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  • 28/07/2011 a las 15:20
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    Estimado Santiago:

    Casualmente he descubierto este blog consultando enlaces de la asignatura de Aprendizaje que curso en la UNED y tengo que decirle que sus argumentos y comentarios me encantan y que por favor, los haga más a menudo.

    También comentarle que (vivo en Madrid aunque soy andaluza) si va a dar alguna charla o conferencia en la capital, lo avise en este blog.

    Gracias por sus argumentos y comentarios!!

    Nieves.

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  • 28/07/2011 a las 22:41
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    Hola Santiago!

    No hay de qué y Vicente es un encanto, le he tenido justo este año de profesor.

    Un saludo!

    Nieves.

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  • 28/07/2011 a las 22:45
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    No hay de qué, Santiago.

    Pues Vicente ha sido mi profesor de este año y es un encanto.

    Un saludo!!

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