Bertrand Russell, 1952

Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser vista aún por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara merecería la atención de un psiquiatra en un tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos anteriores…..

Richard Dawkins, 2003

La razón por la que la religión organizada merece hostilidad abierta es que, a diferencia de la creencia en la tetera deAn Iranian woman, dressed up as a victim of death by stoning, takes part in a protest in Brussels Russell, la religión es poderosa, influyente, exenta de impuestos y se la inculca sistemáticamente a niños que son demasiado pequeños como para defenderse. Nadie empuja a los niños a pasar sus años de formación memorizando libros locos sobre teteras. Las escuelas subvencionadas por el gobierno no excluyen a los niños cuyos padres prefieren teteras de forma equivocada. Los creyentes en las teteras no lapidan a los no creyentes en las teteras, a los apóstatas de las teteras y a los blasfemos de las teteras. Las madres no advierten a sus hijos en contra de casarse con infieles que creen en tres teteras en lugar de en una sola. La gente que echa primero la leche no da palos en las rodillas a los que echan primero el té.

De la Wikipedia…
Etiquetado en:            

10 pensamientos en “De la Wikipedia…

  • 16/08/2010 a las 23:48
    Enlace permanente

    ¿Entonces lo que propone Dawkins es que secuestremos o eduquemos a los hijos de los creyentes en teteras para salvarlos?

    Pues yo le diría, si fuera padre, que tengo el derecho y la obligación de educar a mi hijo según mis creencias y convicciones porque lo quiero, lo he traído a este mundo y yo, no él, soy el responsable de su conducta.

    Responder
  • 17/08/2010 a las 20:33
    Enlace permanente

    No creo que Dawkins proponga eso. Si quieres mi opinión personal creo que en la escuela que pagamos con los impuestos de todos no debería hablarse de teteras. Eso sí, cada padre debe ser libre de llevar a sus hijos a seminarios sobre teteras, enseñarle a servirse el té de la forma que él crea correcta, enseñarle a recitar de memoria la grandeza del té servido en teteras espaciales…lo que sea…pero no subvencionando esas actividades con el dinero de los que creemos que lo de la tetera es un timo y encima ese tipo de té nos parece que hace daño a la salud. No olvides, querido amigo, que en España, prácticamente todos los colegios «concertados» (con su precisa ideología teteril) los pagamos también los que preferimos el café.

    Responder
  • 18/08/2010 a las 11:31
    Enlace permanente

    ¿Pero hablamos de la España en la que vivimos? ¿Y qué tiene de malo que se subvencionen escuelas católicas? El TC ha hablado reiteradamente de «laicidad positiva», y la clave de esta laicidad está en un término que todos entendemos: ‘cooperación’ (no ‘separación’, término laicista por antonomasia).

    Y nuestra Constitución establece que «los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones». El Estado, actúa laicamente cuando considera el factor religioso como un elemento social específico, lo que es perfectamente compatible con aplicar a éste un ‘favor iuris’ similar al que se da al arte o al deporte.

    Así las cosas, no veo dónde surge el conflicto. Lo que usted debería proponer es una reforma de la Constitución, no que se dejara de financiar a los colegios concertados. Por cierto, si hablamos del aspecto económico, me gustaría recordar que, en la actualidad, cada plaza de los más de 1.800.000 alumnos escolarizados en centros concertados le cuesta al Estado 1.840 euros; la misma, en un centro público, 3.517 euros. Si esta diferencia se multiplica por el total de estudiantes, el ahorro se eleva a más de 3.000 millones de euros cada año. ¿Realmente no compensa cooperar con la Iglesia? ¿De cuánto dinero estamos hablando si aplicamos estos cálculos a los 90 hospitales, 110 ambulatorios, 933 casas de ancianos, 284 centros para la tutela de la infancia y 2.833 centros asistenciales de otros tipos?

    Un último apunte: la libertad de los padres para educar a sus hijos también pasa por la educación en la escuela. No es de recibo esa manía por encerrarlos en el gueto de lo privado, que insisto comporta una transgresión absoluta de la Constitución (al pensar que la aconfesionalidad del Estado significa que lo público es la no creencia).

    Responder
  • 20/08/2010 a las 10:53
    Enlace permanente

    Querido Lot. En primer lugar quiero agradecerte (permíteme que te tutee) tu participación en los debates de este blog . Tu respeto a las formas demuestra tu nivel de tolerancia en el fondo., y los argumentos y contenidos de tus intervenciones el hecho de que ese mismo respeto lo tienes para quienes no piensan como tú. Gracias por ser una rara avis en esta patria nuestra, donde la descalificación ad hominem y el insulto parece ser el único argumentario del día a día.
    Sin embargo, tengo que discrepar de tus argumentos. Y quiero que te pongas en mi lugar, cosa que si eres creyente te va a costar un poco. No me cabe duda de que a lo largo de la historia las religiones han podido ser un motor importante del desarrollo de los pueblos; más concretamente, el cristianismo supuso la aparición de unas ideas revolucionarias en su tiempo (la igualdad entre los seres humanos, la caridad, la preocupación por el prójimo etc…) en cuya raíz se hunden todas las filosofías humanistas y políticas que han aparecido en nuestro continente desde la revolución francesa. Tampoco conviene olvidar sin embargo, las guerras de religión, las persecuciones a las que fueron sometidos gente inocente, la inquisición o las cruzadas (la de Franco fue la última…). Es decir, la religión católica tiene también, como todas las religiones monoteístas, una gran responsabilidad en el dolor, el sufrimiento y la desgracia de la gente.
    Pero estamos analizando el fondo de la cuestión, no la historia con sus claros y sombras. Para quienes, como yo, no somos creyentes, la religión es algo negativo para el desarrollo de las personas. La religión, a la altura del siglo XXI solo sirve para dividir, enfrentar, y reforzar esa parte supersticiosa e irracional que llevamos en nuestras cabezas. Basta oír a la COPE a los discursos de la conferencia episcopal, o las mismas intervenciones de los últimos Papas, para constatar precisamente que sólo apuestan por el exilio intelectual de los que no piensan como ellos. Pero sobre todo, algunos creemos que la religión es simplemente una superchería, y mi pregunta es ¿porqué tenemos que contribuir con nuestros impuestos a unas creencias individuales que tengo por irracionales y sospecho que altamente dañinas para el desarrollo humano?. Por supuesto que lo anterior no quiere decir que crea que haya que perseguir a curas y monjas o ponerse a prohibir el culto o quemar templos. De la misma manera que no creo que haya que perseguir a los homeópatas aunque crea que su actividad es absolutamente irracional y puede desviar a algunos graves pacientes de lo único que podría salvarles: la medicina basada en evidencias científicas.
    Por supuesto que me gustaría que la constitución fuese de otra forma…pero probablemente eso nos pasa a casi todos los españoles. La constitución es hija de un raro matrimonio entre demócratas y antiguos colaboracionistas den un régimen fascista, por lo que la pobre mía es un pelín confusa….es decir, altamente interpretable (para eso precisamente está el tribunal constitucional, ese órgano tan desprestigiado por la miopía de los políticos de turno). No creo que de la lectura de la constitución se deduzca de forma directa la obligación de contribuir al mantenimiento de los colegios concertados de ideología católica o a la presencia de las clases de religión en el sistema público de educación. ¿Colaborar?. Por supuesto. Ya lo hace el estado cuando colabora como recaudador, a través de la declaración de la renta, cuando ayuda al mantenimiento de templos, y cuando subvenciona directamente la actividad de la Iglesia. Y no tengo nada en contra de que se facilite e incluso se subvencionen determinadas tradiciones culturales católicas (¡mi semana santa de Sevilla ni tocarla!). Pero creo que es injusto que a quienes abogamos por la desaparición natural de las ideas religiosas (sin perseguir a nadie, quede claro) se nos obligue a mantener precisamente eso con lo que no estamos de acuerdo. Y que no es algo necesariamente compartido por todos, ni basado en una evidencia racional.
    ¿Qué sale más barato pagar los colegios concertados que hacer una buena escuela pública? No me cabe duda. Pero soy hombre de principios y estoy dispuesto a pagar más impuestos por el bien común.

    Responder
  • 23/08/2010 a las 11:18
    Enlace permanente

    Vamos directamente al tema de fondo:

    ¿por qué una parte de los impuestos de un ciudadano -que tiene a la creencia religiosa por irracional y (posiblemente) dañina para el desarrollo humano- van dirigidos a colegios confesionales? Este ciudadano opina además que, a partir de la lectura de nuestra deficiente Constitución, no se deduce que el Estado tenga que ayudar a mantener esta clase de colegios.

    En el primer comentario de este hilo ha quedado claro mi postura: los padres tienen el derecho de educar a su hijo según sus creencias y convicciones porque los quieren, los han traído a este mundo y ellos son los responsables de su conducta.

    Si tenemos en consideración que, según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los padres «tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos» (26.3) y que esta educación «debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental» (26.1); así como que la jurisprudencia del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos no afecta a los derechos contenidos en el 27 CE, ¿cómo podría el Estado español atender a la necesidad de los padres que desean dar una educación de orientación cristiana para sus hijos*?

    En el 27 CE, se reconocen dos derechos básicos: 1) el derecho a la educación y 2) la libertad de enseñanza. Mediante el primero se garantiza la educación a todos; el segundo supone la libertad de creación de centros docentes que también reconoce la Constitución (artículo 27.6) y que entraña la imposición de un ideario (STC 5/1981). Sólo puede exigirse a los centros públicos la neutralidad -cosa que no está reñida con la asignatura de religión-, ya que el ideario equivale a tomar partido: a partir de éste, se expresan (a través de los profesores) ciertas convicciones ideológicas o religiosas que se pretenden inculcar al educando. Dicha libertad tiene en el propio 27.6 su límite en el «respeto a los principios constitucionales», así como el derecho a la educación de los jóvenes a recibir una enseñanza científicamente solvente y el ejercicio de la libertad de cátedra.

    La Constitución impone el mandato a los poderes públicos de ayudar a los centros docentes «que reúnan los requisitos que la ley establezca» (27.9). Asimismo, «los poderes públicos inspeccionarán y homologarán el sistema educativo para garantizar el cumplimiento de las leyes» (27.8).

    Todo ello ha contribuido a expandir el derecho prestacional a la educación. Vistas así las cosas, seguramente no pueda educarse en teteras, ni en un fundamentalismo religioso que no guarde respeto a los principios constitucionales. Pero está claro que puede darse una educación de orientación cristiana. O atea, o izquierdista, ¿por qué no? Usted, con un grupo de padres y educadores, puede montar un colegio e inculcarle la fe de los ateos a los niños. Siempre que cumpla los requisitos legales y se someta a las servidumbres impuestas por la ley, su colegio recibirá financiación estatal.

    _______________________

    *»Es obvio que la elección de centro docente sea un modo de elegir una determinada formación religiosa y moral» STC 5/1981

    Responder
  • 23/08/2010 a las 19:13
    Enlace permanente

    Bien..creo que están claras las dos posturas querido amigo. Solo una cosa: ¿cree usted que los derechos humanos están conculcados en Francia, Holanda, Reino Unido, Suecia, Finlandia, USA o Noruega?. Francamente, yo solo pido que la educación pública española se asemeje…por ejemplo a la francesa. Nada más. Y creo que la educación en los fundamentos religiosos de cualquier doctrina no debe incluirse dentro de «lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental”. Es decir, defiendo y defenderé siempre el derecho de toda persona católica a educar a sus hijos en su doctrina (así como a musulmanes, budistas y ateos) pero no con el dinero de mis impuestos. Por lo demás…la verdadera educación ética y moral no se instruye en los colegios, se educa en la familia, y estoy seguro que en esto estará usted totalmente de acuerdo conmigo.

    Responder
  • 27/08/2010 a las 04:27
    Enlace permanente

    Un interesante debate en el que es curioso que no haya aparecido la palabra Dios. Desde luego son ustedes unos metafóricos empedernidos…

    Por cierto, al amigo Lot, lo de la libertad de cátedra ¿sigue siendo eso que tiene un nombre tan culto y que no deja de ser «hago lo que me pasa por los huevos» porque yo lo valgo? Porque eso es lo que fue mayormente en mi experiencia universitaria jurídica. Aunque sí, suena realmente técnico, intrigante y diría que hasta bonito, pero no creo que se regulara para eso.

    Por cierto, me gustaría saber cuál es la fe atea. Hacía tiempo que no leía un oxímoron tan perfecto, y tan ocurrente.

    Saludos.

    Responder
  • 27/08/2010 a las 12:22
    Enlace permanente

    Yo evito hablar de entidades indemostrables mi querido KC. La religión y las iglesias son tangibles, Dios no. En cuanto a lo de la fé atea….es un oximoron sí, pero demuestra que desde la perspectiva de un creyente, nosotros no somos más que «creyentes del no». Aqui, como en la justicia, la parte de la prueba es la del que afirma que hay algo que nadie ha visto…

    Responder
  • 27/08/2010 a las 20:03
    Enlace permanente

    Al amigo KC: si quiere usted hablamos de la libertad de cátedra, pero entienda que no podemos equiparar la libertad de cátedra de un profesor de primaria con la de un catedrático de universidad.

    Sobre Francia: está claro que se basa en un sistema muy distinto al nuestro. Y no es posible, de modo alguno, defender un modelo educativo como el francés dentro del respeto a los principios y declaraciones de nuestra Constitución. Por otro lado, que si es más o menos avanzado en lo que a Derechos Humanos se refiere, opino que España está más en la línea de su jurisprudencia que el país galo.

    Un saludo.

    Responder
  • 27/07/2011 a las 23:57
    Enlace permanente

    interesante el debate… soy mexicano y recien se menciona el «laicismo positivo» que se quiere imponer constitucionalmente gracias al «yunque»… pero resulta que leído con detenimiento esto representa que el ateísmo esta prohibido, lo que afecta gravemente la verdadera laicidad.

    el asunto asi pasa a mayores porque en realidad es una forma de relegar el pensamiento libre. entiendase que al prohibirse el ateismo es impensable que exista en realidad una libertad de culto… como si pintarse el pelo fuera obligatorio y que hacemos con los calvos? a ponerles peluca…

    Responder

Responder a KC Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *