«Toda conducta que va seguida de un estado de cosas satisfactorio tenderá a repetirse, toda aquella que va seguida de un estado de cosas insatisfactorio tenderá a desaparecer».

El anterior enunciado es una versión libre y simplificada de la archiconocida «ley del efecto» formulada por el psicólogo americano Edward Lee Thorndike  en 1898. En lo fundamental viene a decir que gatos, ratas, personas y toda clases de animales, somos capaces de aprender de las consecuencias de nuestros actos.

Recientes investigaciones han demostrado, sin embargo, que existe una importante limitación a dicha Ley. Tales ideas han sido recientemente publicadas por Pérez, Juan; Rodríguez, Paco; González, Pepe y López, Antonio en la prestigiosísima revista Desnature y que lleva por título «La Ley del Defecto: la contribución hispana al origen del comportamiento voluntario»». Según dichos autores, su trabajo permite explicar algunos comportamientos específicos de la fauna ibérica, tales como:

1)      Que los perros españoles defequen por doquier en cualquier acera o lugar público

2)      Que en las salas de cine el público organice tertulias, debates, discusiones y cine fórums mientras proyectan la película.

3)      Que un juez se olvide de hacer ejecutar sus propias condenas, aunque una niña muera como «consecuencia» de ello.

4)      Que se apunte un rebrote del consumo de tabaco en el último año, extendiéndose tan insalubre hábito a bares y restaurantes que incumplen la legislación vigente

5)      Que un ciudadano muriera de un cáncer diagnosticado hacía más de un año mientras esperaba en la lista de idem para una intervención quirúrgica en un hospital público.

6)      Que los adolescentes de aquí, comparados con sus homólogos de la Unión Europea, sean más ignorantes, vagos y abandonen sus estudios a más temprana edad, además de quedarse en estados mucho más embarazosos (ellas).

7)      Que pueda objetarse,  con el apoyo de la administración autónoma, o impartirse en inglés,  una asignatura de educación cívica, a pesar de que ésta había sido plasmada en una Ley aprobada en el parlamento patrio, órgano supremo de representación de la soberanía popular.

8)      Que algunos políticos sean reelegidos

Según los autores citados, existen diversas versiones de  la citada Ley del Defecto , entre las que caben destacar las siguientes:

«Dado que mi conducta no tiene consecuencias, paso de todo tronko», «No me vengas con rollos malayos tío,   yo siempre de buen rollito», «No me seas autoritario, joder, que pareces conductista», «Lo importante es convencer, negociar, discutir, comprender, no imponer», y la más popular: «la culpa es del sistema».

Finaliza el citado trabajo con algunas cuestiones sin resolver, la más importante de las cuales se refiere a porqué la Ley del Defecto aún no se ha adueñado de las mentes y corazones de los dirigentes de la dirección general de tráfico.

Aqui tienen una powerpoint que los citados autores presentaron en el «IIIIII International Meeting of Methods to Cratch the Own´s Eggs», en donde se pone de manifiesto el diagrama de funcionamiento algorímico de la citada Ley ante algún asunto de la propia incumbencia.

(Para hacer avanzar las diapositivas presionar con el boton izquierdo del ratón, colocando el puntero del ratón sobre la pantallita: si no es mucha molestia, claro)

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La Ley del Defecto
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4 pensamientos en “La Ley del Defecto

  • 27/09/2008 a las 21:27
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    Interesante ley, Benjumea. Está tan probada que, cuando su conocimiento se vaya extendiendo pasará de ley del defecto a ley del defecto hispano para llegar a ley hispana simplemente.
    Vaya fauna que somos, lamentablemente. Creo que también puede explicar:
    – que se conduzca en las rotondas, haya tráfico o no, obviando la trayectoria circular apropiada. Vamos, cortando por lo sano.
    – que en bares y restaurantes cualquier cliente, con menos de la mitad de años que el camarero, tenga derecho a tutearle y/o chistarle haciendo pitos con los dedos.
    – que en tiendas de moda, decoración, etc., cualquier vendedor/a, con menos de la mitad de años que el cliente, se exprese con tuteos y confidencias sobre los estados anímicos respectivos.
    – que en los transportes públicos sea habitual ver a tiernos jovenzuelos/as repantingados en los asientos reservados a ancianos, embarazadas, etc., pues su lasitud físico-intelectual ha de ser trabajada constantemente.

    Con tu permiso voy a poner un enlace en mi blog a esta entrada tuya, pues no tiene desperdicio.
    Saludos

    Responder
  • 28/09/2008 a las 22:52
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    Muy buena ley y blog. Llegué aquí vía Yoriento y me parece muy interesante tu blog.

    Seguiré leyéndote 🙂

    Responder
  • 14/10/2008 a las 01:08
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    Bueno, la Ley del Defecto no es de aplicación universal, ¿no? Supongo que por eso no se cumple para el caso de la DGT.

    Responder

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