Suele decirse que si un alumno fracasa, gran parte de culpa la tiene su profesor. Por el contrario,  cuando un estudiante triunfa suele atribuirse a él todo el mérito de sus logros, olvidándonos de su docente. El  «he aprobado» frente al «me han suspendido» de toda la vida. Naturalmente esta injusta asimetría es irreal: los buenos profesores suelen aumentar el número de buenos alumnos en la misma medida que los malos maestros contribuyen al fracaso escolar.

Además de lo anterior, conviene recordar que, para un analista de la conducta, todo comportamiento social implica un reforzamiento mediado por otra persona, o lo que es lo mismo, las dos partes que intervienen en la interacción se modelan y construyen mutuamente como organismos que actúan. Lo que hoy soy, después de treinta años de enseñanza universitaria, tengo claro que se lo debo en gran parte a mis alumnos. Ellos con su comportamiento en clase han sido también los moldeadores de mis habilidades y mis defectos.

Dado que me encuentro razonablemente satisfecho de mi rendimiento profesional como docente, tengo que darle las gracias a esas generaciones de alumnos de psicología que pasaron por mis aulas. Sin ellos, sin su reforzamiento (y castigo) no sería el profesor que soy.

Porque como le dice John Mahoney a Olympia Dukakis en la siguiente secuencia de «Hechizo de Luna»  (1987), cuando unos ojos te miran atentamente en clase, piensas en voz alta y tu mejor yo se ve reflejado en ellos.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=sHz_PSMon5Y]

Post Video: naturalmente he podido colocar esta secuencia de «Hechizo de Luna» gracias a la impagable ayuda de los mal llamados «piratas». Encontrar «legalmente» esta película y poder descargar un trozo para ejemplificar una tesis en un blog es imposible. Hacerlo a través de una web que ofrece ver peliculas online es cuestión de minutos. Esta actividad que yo hago, en cualquier caso, beneficiaría (a modo de trailer) al propietario de la película. Pero éste debe estar ocioso disfrutando de su patrimonio o ansiosamente preocupado por el «robo» de éste por parte de otros. El muy imbécil ni siquiera es capaz de sacar sus propiedades desfasadas por internet a un precio razonable. Si alguien le quita lo que cree que es suyo se lo merece por parásito.

Una entrada como ésta no podré hacerla en el futuro debido a la Ley González Sinde…por lo que os animo a suscribir el manifiesto por la libertad en internet.

Los buenos alumnos los construyen los buenos profesores…y viceversa
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2 pensamientos en “Los buenos alumnos los construyen los buenos profesores…y viceversa

  • 05/02/2010 a las 12:11
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    Comparto tu interesante reflexión. Cada principio de curso paso una hoja en blanco a mis alumnos y les pido que escriban en ella qué cosas esperan de mí, y cómo les gustaría que fuera mi actitud en clase. Al mismo tiempo, les comunico qué es lo que espero de ellos, y cuál deseo que sea su actitud en clase. Las reflexiones posteriores son siempre interesantes, y los acuerdos a los que llegamos dan buenos resultados, aunque sea inevitable recordarlos en momentos concretos del curso.

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