(…viene de un post anterior…)

Vale, la educación es un desastre…pero ¿Que tiene que decir de todo esto un conductista?
Desde luego, desde la simplicidad conductista no tenemos la solución total al problema, pero se me ocurre que quizás no nos vendría mal volver la vista a la vieja Ley del Efecto de Thorndike y su aprendizaje por ensayo y error.. Básicamente: 1) El sujeto aprende de las consecuencias de su conducta y 2) Es el sujeto el que aprende al actuar, no siendo un simple almacén en donde depositar una información politicamente correcta y bienintencionada.

Cuando el actual director general de tráfico, uno de mis ídolos politicos junto a la ministra de sanidad, se reunió con su colega francés y le preguntó por el quid de la cuestión, es decir, como habían reducido tan drásticamente en el pais vecino los accidentes de tráfico, la respuesta del galo fué clara: «Miedo al gendarme» . Es decir: miedo a la multa, a la sanción, a la retirada del carnet…dado que, aunque parezca mentira, no tenemos miedo a las consecuencias ultimas de una conducta temeraria: la muerte o una invalidez irreversible. Que nuestros jovenes usen el casco de la moto no se logra con monsergas adoctrinadoras acerca del peligro de los traumatismos craneales, se logra poniendo guardias en las esquinas y aplicando multas de camello con inmovilizacion del vehiculo mientras no se paga. Que no molesten a los vecinos con el botellón no se arregla mediante debates sociales en mesas de análisis que solo sirven para justificar el sueldo de algunos de los asistentes a las mismas, se arregla sancionando tal conducta. Algunos han puesto el grito en el cielo al ver la posibilidad de que un buen ciudadano sea multado por el incivico comportamiento de su vástago. Resulta que si tu perro muerde a alguien…tu eres el responsable, pero si tu quinceañero descendiente molesta a la vecindad, se mea en la via publica, o deja las calles hechas unos zorros con los despojos de su viandas….tu no eres responsable, ni tu hijo, menor de edad, tampoco.

Conclusión: por lo que pueda pasarte, educa a tu perro, no a tu hijo.
Educar no es solo transmitir conocimiento socialmente util y relevante.
Educar es moldear comportamientos
(incluyendo en dicho término, cosas tales como «ideas», «pensamientos» y «actitudes»).

¿Cuantas personas saben que el tabaco produce cancer y siguen fumando?. Por eso, la solución no es cognitiva, es conductual: no las deje fumar en el trabajo, en los bares, etc…y ya verás si dejan de fumar a la larga (¿verdad, mi muy conservadora Sra. Esperanza Aguirre? ¿Verdad mi querido decano?)

¿Cuantos saben que el exceso de velocidad produce muertes y lesiones irreversibles y siguen conduciendo temerariamente?. Por eso, la solución no es cognitiva, es conductual: sancione los excesos de velocidad, retire puntos del carnet y, aunque con cabreo, habrá menos muertes (¿verdad profesor León Carrión?

¿Cuantos jovenes reconocen que «comprendo que los vecinos se quejen, pero tenemos derecho a divertirnos»? Por eso, la solución no es cognitiva, es conductual: enseñeles en la práctica que cuando sus derechos colisionan con los de los demás…la autoridad democráticamente elegida ejerce sus obligaciones y colisiona con el que se aparta de la norma del grupo.

La vida ni es un valle de lágrimas ni es un parque de atracciones. Educar es preparar para la vida: enseñar a disfrutarla y a sufrirla. Lo malo es que en la escuela hemos pasado del valle de lagrimas franquista al parque de atracciones actual.

¿Reprimo o educo?: ¡Menos rollo…y mas caña al pollo! (II)

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